Autoengaño
- rinterhorse
- 24 jun
- 2 Min. de lectura
EL AUTOENGAÑO ES UN MECANISMO QUE MANTIENE LA ADICCIÓN.
Todas las personas, en cierto modo, tenemos cierta carga de autoengaño en forma de
sueños, fantasías o ilusiones que utilizamos para relacionarnos de forma interpersonal e
incluso para conseguir metas personales. Ahora bien, el autoengaño patológico existe,
siendo aquel que impide a una persona percibir los efectos adversos del propio
comportamiento. O aun percibiéndolo, no quiera o no sepa abordar soluciones, esperando
que estas vengan desde fuera.
Si hablamos de adicciones, podemos decir que el autoengaño es involuntario, siendo una
tendencia no intencionada de las personas a describirse de forma favorable, de forma
indudablemente errónea, a través de descripciones que son positivas y en las que creen.
El autoengaño tiene un gran peso en la circunstancia vital de las personas adictas, así como
en su devenir más inmediato. Una persona adicta se convierte en ello por múltiples factores
biopsicosociales, pero en todo ello, tiene un gran peso las auto instrucciones, los mensajes y
las falsas creencias que una persona con problemas de adicciones se repite durante su vida
de consumo para justificar sus conductas ante su entorno, para aprobar sus deseos y sus
pensamientos, o para mitigar los conflictos interiores surgidos durante las consecuencias
aversivas obtenidas de su conducta adictiva.
Una vez que la persona adicta es consciente de la problemática que tiene y comienza a
percibir consecuencias negativas de su enfermedad, el autoengaño juega un papel
fundamental a la hora de tomar decisiones para abandonar esa conducta adictiva, ya que el
autoengaño mantiene la adicción y reduce los periodos de abstinencia.
Además, niveles elevados de autoengaño no solo dificultan el éxito terapéutico de una
persona que realiza un tratamiento de recuperación de adicciones, sino que también dificulta
y retrasa el acceso al mismo, ya que mientras esté presente el autoengaño, la persona no va
a tener la motivación necesaria para tomar la decisión de ponerse en tratamiento,
anteponiendo la justificación y la auto aprobación de sus conductas. La mayoría de las
personas adictas que aún no están en tratamiento sufren autoengaño sin que esto pueda
resultar un gran inconveniente aparentemente. Pero un paciente no puede permitirse el lujo
de mantenerlo porque nunca solucionará el problema, dado que se producirán automáticas
recaídas, o bien, tiempos breves de abstinencia sin deshabituación de la conducta adictiva.
Necesariamente la persona adicta tiene que terminar un tratamiento con ideas claras a este
respecto. Por ello, no solo es vital el trabajo explícito y directo sobre el autoengaño para
prevenir recaídas y aumentar las tasas de éxito en los tratamientos, sino para estimular en
las personas la toma de decisiones que le permitan salir de la problemática adquirida.
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